Todos los organismos están formados por unidades denominadas células. Algunos están formados por una única célula (unicelulares) mientras que otros contienen muchas (pluricelulares). Los organismos pluricelulares pueden especializar sus células para realizar funciones específicas. Así, un grupo de tales células forma un tejido. Los cuatro tipos básicos de tejidos en los animales son: epitelio, tejido nervioso, músculo y tejido conjuntivitis. En las plantas pueden distinguirse tres tipos básicos de tejidos: fundamental, epidérmico y vascular. Varios tipos de tejido trabajan juntos bajo la forma de un órgano para producir una función particular (tal como el bombeo de la sangre por el corazón o como barrera frente al ambiente como la piel). Este patrón continúa a un nivel más alto con varios órganos funcionando como sistema orgánico que permiten la reproducción, digestión, etc. Muchos organismos pluricelulares constan de varios sistemas orgánicos que se coordinan para permitir vida.
En el ámbito de la Biología,
reino es cada una de las grandes subdivisiones en que se consideran distribuidos los seres vivos, por razón de sus caracteres comunes.
En la actualidad, reino es el segundo nivel de clasificación por debajo del dominio. La clasificación más aceptada es el
sistema de los tres domimios:
Puesto que Archaea y Bacteria no se han subdividido, se pueden considerar tanto dominios como reinos. Este esquema fue propuesto por Woese en 1990 al notar las grandes diferencias que a nivel molecular presentan arqueas (archaea) y bacterias, a pesar de que ambos grupos están compuestos por organismos con células procariotas. El resto de los reinos comprende los organismos compuestos por células eucariotas, esto es, animales, plantas, hongos (fungi) y protistas.
Artículo
Hallan el fósil de ballena más antiguo del mundo
Por Sebastián A. Ríos | LA NACION
El paso de la vida terrestre a la vida acuática -aquel que habría de dar nacimiento a las ballenas y a los delfines que hoy pueblan los océanos- ocurrió varios millones de años antes de lo que se creía. Y lo que es aún más inesperado: habría ocurrido en un período relativamente corto, lo que lleva a repensar la velocidad con la que opera la evolución sobre los seres vivos.
Todo esos reajustes en el árbol de la vida de los océanos surgen de una mandíbula fósil desenterrada en febrero de este año en la isla Marambio, en la Antártida. Y no es para menos: se trata del fósil del cetáceo primitivo más antiguo del mundo, que además es el primero hallado en el citado continente.
"La mandíbula es la de un cetáceo primitivo con características de una ballena completamente acuática y con una antigüedad de 49 millones de años, lo que lleva mucho más atrás la vuelta al mar. Hasta ahora, los registros más antiguos de cetáceos completamente acuáticos tenían 38 millones de años", dijo a La Nacion el doctor Marcelo Reguero, investigador del Conicet en el Instituto Antártico Argentino, que comandó la expedición argentino-sueca que protagonizó el hallazgo.
El origen de los cetáceos ha sido rastreado hasta el pakicetus, un mamífero cuadrúpedo que vivió en tierra firme hace 55 millones de años en lo que hoy es Paquistán (ver ilustración). Tan sólo seis millones de años después -¡y en el otro extremo del globo terráqueo!- los cetáceos ya estaban bien adaptados a una vida completamente acuática, como muestra la mandíbula del que han dado en llamar Arqueoceto antártico .
"Esto habla de una evolución muy rápida", opinó Reguero. "Lo que además está indicando es que durante un tiempo [los arqueocetos] coexistieron con formas transicionales semiacuáticas; luego, un patrón corporal se hizo dominante, ya que sufrió innovaciones que le permitieron sobrevivir en un medio marino, mientras que el otro patrón corporal desapareció", agregó la doctora Marta Fernández, investigadora de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata, que junto con la licenciada Mónica Buono, del Centro Nacional Patagónico, estudió los restos fósiles.
Hallazgo inesperado
"No teníamos la expectativa de encontrar semejantes restos fósiles allí", contó la doctora Claudia Tambussi, experta en aves primitivas del Museo de La Plata que participó de la expedición que descubrió al Arqueoceto antártico . Con unas treinta campañas paleontológicas antárticas a cuestas, Reguero reconoce que "cuando lo desenterramos vimos que tenía características de un cetáceo y nos extrañó que apareciera allí".
¿Qué características de la mandíbula permitieron a Fernández y a Buono describir una nueva especie de cetáceo primitivo? "Se trata de una mandíbula con los dientes totalmente alineados con la mejilla, lo que indica que tenía una trompa alargada -respondió Fernández-. Todos los tetrápodos que van a volver al mar van a imitar un mismo diseño corporal que es el óptimo para abrirse paso en el agua, que es el diseño del pez. Y esta forma de alineación de los dientes da una idea de un contorno bastante hidrodinámico."
El otro dato anatómico que confirma el hábitat acuático del arqueoceto es, según explicó Fernández, "una estructura presente en el margen de arriba de la mandíbula (el foramen mandibular), que hoy se sabe que está vinculado con estructuras blandas a través de las cuales los cetáceos perciben los sonidos bajo el agua".
Finalmente, agregó la investigadora del Conicet, "los dientes presentan unos dentículos accesorios que indudablemente refieren a los bacilosaurios". Los bacilosaurios -de entre los cuales el arqueoceto se destaca por ser el exponente más antiguo- son el grupo de cetáceos primitivos a partir del cual se originaron todos los cetáceos actuales, las ballenas y los delfines.
Reguero comentó que existen otros restos fósiles, aún no estudiados, que pertenecerían al mismo ejemplar que permitió la descripción del arqueoceto. "Hay una aleta que tiene dos huesos articulados, que está siendo preparada para su estudio", comentó.
La campaña en la que se descubrieron los restos del cetáceo, que fueron presentados ayer en conferencia de prensa en Tecnópolis, también permitió otros hallazgos de relevancia para la paleontología local e internacional. "Se encontraron restos de un saurópodo, un dinosaurio cuadrúpedo de cuello largo que es el primero hallado en la Antártida", ilustró Tambussi.
En cuanto a la genética, es una ciencia, y por lo tanto como tal, implica "un conocimiento cierto de las cosas por sus principios y sus causas". El código genético define la relación entre secuencias de tres nucleótidos, llamadas codones, y aminoácidos. Un codón se corresponde con un aminoácido específico. Gracias a la genética molecular, se han distinguido 22 códigos genéticos, que se diferencian del llamado código genético estándar por el significado de uno o más codones. La mayor diversidad se presenta en las mitocondrias, orgánulos de las células eucariotas que se originaron evolutivamente a partir de miembros del dominio Bacteria a través de un proceso de endosimbiosis. El genoma nuclear de los eucariotas sólo suele diferenciarse del código estándar en los codones de iniciación y terminación.
En biología se utilizan árboles parecidos a los genealógicos para representar cómo se encuentran emparentados los organismos vivos, se les conoce como árboles filogenéticos.
A diferencia de los árboles genealógicos, en los que se utiliza información proporcionada por los familiares, para los árboles filogenéticos se usa información proveniente de fósiles, así como aquélla generada por la comparación estructural y molecular de los organismos.
Tanto los árboles genealógicos como los filogenéticos tienen un tronco y ramas, pero en los últimos se muestran las relaciones entre especies y no entre individuos.
Un árbol filogenético
enraizado es un árbol directo, con un único nódulo que corresponde al ancestro común más reciente de todas las entidades de las hojas del árbol. Los árboles genéticos
sin raíz ilustran la relación de los nódulos de las hojas sin hacer asunciones sobre ascendencia. Mientras que los árboles sin raíz siempre pueden ser generados a partir de árboles enraizados omitiendo la raíz, una raíz no puede ser inferida a partir de un árbol sin raíz sin algunos medios para identificar la ascendencia.